-Muy bien, ahora sonríe –decía el eufórico
fotógrafo –eso es, muy bien preciosa… Listo, terminamos por hoy. Gracias linda.
-Adiós Bill.
-Amor, ¿no te gustaría ir a cenar?
-Buenas noches Bill.
-Debía intentarlo.
Mua, mua. Se
despidieron, la modelo tomo su bolsa y con su inolvidable caminar meneaba su
falda mientras dejaba al fotógrafo en una silla fotografiando lo que quedaba de
su esencia.
Un hombre salió
de la nada, llevaba un pañuelo en su mano el cual puso en la cara de una joven
que pasaba por el lugar, la subió a su hombro inconsciente y se sumergió en la
profundidad de las oscuras calles.
-¿Señor Möstrekaft? –fue perturbada la puerta
del estudio.
-¿Si?
Los dos hombre mostraron sus placas y
continuaron:
-¿Dónde se encontraba ayer a las 8:30 pm?
-Aquí ¿Por qué? ¿qué ha pasado?
-¿Estaba usted solo?
-No, estaba con… No voy a contestar nada más
hasta que me expliquen qué ha pasado.
-Nosotros hacemos las preguntas aquí, señor
Möstrekaft –dijo el otro hombre –y será mejor que las conteste.
-Con Mabella Stone.
-Verá, señor Möstrekaft –continúo diciendo el
primer hombre –la señorita Mabella Stone ha desaparecido.
-Y usted es el principal sospechoso –volvió a
decir el segundo malgeniado hombre.
-¿Yo? Esto es una broma –los hombres hicieron
silencio- lo es ¿cierto? Pero… ¿Cómo va a estar desaparecida?
-Díganoslo usted, es el culpable –volvió a
abrir la boca el segundo hombre.
-¡Maldita sea! ¿Cómo iba a hacerle daño? ¡Amo a
esa mujer!
-¿Dice usted que por eso lo hizo?
-¡Eso es todo maldito! –dijo lanzándose sobre
el segundo hombre.
Fueron separados, no sin que antes el fotógrafo
se hubiese lesionado la muñeca derecha, dejado la cara destrozada y una
costilla rota al otro hombre.
Fue arrestado con los cargos de agresión a la
autoridad y secuestro.
Día
del juicio
-suban al acusado en el estrado –ordenó el
juez.
-Señor, ha sido declarado no apto para la
sociedad, deberá permanecer esposado. –dice un guardia.
-Bien, solo súbanlo.
-Señor Möstrekaft ¿Cómo sigue su muñeca?
-Bien.
-¿Podría decirnos que le pasó?
-Me lesioné.
-¿Cómo?
-Golpeé a un maldito tipo –Dijo a
regañadientes.
-¿Admite que golpeo a una autoridad?
-Sí.
-Y ¿Qué me dice de la señorita Mabella Stone?
-¡Oh! Mabella ¿Dónde está ahora?
-Esperaba que usted me lo dijera.
-Debe estar esperándome en el estudio, debo irme
ahora, espere… -con un dedo hizo seña al abogado para que se acercara. Lo tomó
del saco y lo acercó más hacia él -¿Donde esta Mabella?
-No lo sé señor…
-Pregunté, ¡Que donde esta Mabella! –gritó mientras
apretujaba más al hombre y los guardias hacían todo lo posible por separarlos,
sin éxito alguno. De un momento a otro Möstrekaft soltó al abogado -¿Qué pasa?
–dijo de manera ingenua.
-Nada –dijo el abogado haciendo que los
guardias se alejaran una vez más.
-Eso es perfecto –dijo, ahora con un arma en sus
manos.
-¿Qué? ¿Pero cómo…?
-Se le cayó al sujeto de allá –dijo señalando a
un guardia.
Todos se aproximaban.
-No es buena idea -dijo apuntando con el arma,
haciendo así que parasen.
-Vamos, baje el arma –dijo el juez quien estaba
a su lado muy asustado.
-Será sencillo –dijo con el arma apuntando su cabeza –ya no habrá más dolor –la puso
ahora en su corazón y jalo del gatillo.
Fotógrafo
se suicida antes de ser declarado inocente por secuestro, su supuesta víctima
aun no aparece.

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