La chica lo tomó de
sus cabellos y lo besó como hace mucho tiempo tenía ganas de hacerlo.
-Por si no vuelvo –le dijo y luego se sumergió en las profundas aguas, su
estática realidad. Salió jadeante pero completamente seca, tal como la primera
vez, solo que esta vez ya no llevaba aquella cadenita de toda su vida y en su
lugar llevaba un anillo ancestral, que le garantizaba su regreso, o al menos
eso había dicho él.
El joven quedó desconcertado, no se esperaba aquel beso pero realmente lo
deseaba, pero sus palabras ahora le resonaban, era la primera vez que dudaba de
su magia, ella lo hacía dudar, en su mente se proyectaron los minutos antes de
la partida de la chica.
-Esto es para asegurarnos que la puerta del lago siga abierta para ti –le
dice poniendo en su dedo un antiguo anillo.
-Sí, es una reliquia muy poderosa.
-No puedo aceptarlo, tiene tu magia, es quien te da poder.
-No es quien me da la magia, mi magia está aquí, –dice tocando suavemente su
pecho- y al igual que la magia de cada persona, -dijo tocando esta vez el de
ella. –Pero este anillo contiene una gran concentración de magia, de mi magia,
con la cual podrás volver, pero ahora, necesito que me des algo tuyo, algo muy
personal y valioso.
-¿Cómo lo es este anillo para ti?
-Sí. –le responde suavemente.
La chica se quedó pensando unos segundos y luego llevó sus manos a su
cuello y miró fijamente los ojos de él. Se la quitó sin dejar de mirarlo y
luego la puso en su mano.
-Nos volveremos a ver –la tomó de sus hombros y la llevó a él rodeándola
con sus brazos y apretándola mientras dejaba caer algunas lágrimas en su
cabeza. Limpió sus ojos y luego la separó de sí.
-Pensé que nos volveríamos a ver. –Le dijo la chica sin poder evitar su voz
quebrada y las lágrimas que se escapaban.
-Y así va a ser. –Le prometió. –Ahora es momento que regreses.
-Espera, dijiste que con tu anillo y mi cadena volvería, pero, si tu anillo
esta en mi mundo y mi cadena en el tuyo ¿no garantizaría eso que las puertas
estarán abiertas para ti?
-Tal vez tienes razón.
Ella sonrió.
El joven miraba la cadena que permanecía en su palma con dos pequeñas
letras grabadas, HA, y por última vez en un tiempo, con un poco de magia, la hizo
desaparecer, asegurándose de que la puerta del lago permaneciera cerrada para
él, y que ella no volviese, al menos hasta que se enterase de que también era
una maga, tal vez con el anillo lo lograría, mientras tanto dejaría la magia y
con ella correr sus lágrimas hacia el falso mundo de la chica.




